De acuerdo con la IA, La palabra portuguesa “convivência” se traduce al español como convivencia, refiriéndose a la acción de vivir con otros, la coexistencia o el trato social; también puede usarse “convívio” con un sentido similar de vida en común o reunión social, según el contexto, siendo “convivencia” la traducción más directa y común para vivir juntos.
Es muy común interpretar proyectos de arquitectura y sus resultados como objeto únicos, como la maqueta de taller que, a veces, está en un contexto y, cuando lo está, este es con suerte el suelo o el paisaje como complemento a una obra o idea humana.
En la modernidad de los siglos XX y XXI, cada vez más los proyectos de arquitectura siguen una doctrina filosófica y ética que sitúa o coloca al ser humano como el centro de todo, según la IA, sitúa al ser humano como centro del universo, este humano–centrismo se conoce como a doctrina del antropocentrismo. Que considera todas sus expectativas, necesidades, deseos, sueños y posibles realidades, como superiores en importancia a la medidas, necesidades sueños etc. de todas las demás cosas, seres vivos de todos los reinos, comunidades biológicas complejas asociadas a territorios, acuatorios, paisajes, suelos, subsuelos, cuerpos de agua aire, cielos, etc.
El antropocentrismo también se refleja en el modelo económico chileno y las actitudes de inversionistas que usan el territorio para lo suyo, el dinero, obviando el contexto. Ejemplos controversiales recientes están por ejemplo el establecimiento de salmoneras en parques nacionales chilenos, el salmón no es chileno su cultivo contamina las aguas y el fondo marino. Aquí la respuesta antropocéntrica económica es que las salmoneras retornan mucho dinero y dan empleo. Igualo sucede con el proyecto minero y Dominga y su contexto territorial y marítimo donde afecta desde delfines, pingüinos, hasta ballenas, nuevamente aquí los argumentos que se sostienen son desarrollo, dinero y empleo.
También las inmobiliarias tejen lo suyo estos decenios, se han convertido en la armada de la construcción de barrios, edificios, centros comerciales en lugares donde nunca preguntaron u obviaron, que es lo que había allí antes de ser cubierto por hormigón. En Chile los humedales urbanos, costeros y de montaña son lugares protegidos por ley y muchos de ellos son hoy santuarios de naturaleza, muchos de ellos hoy están invadidos o amenazados por ser invadidos por edificios, que contraviniendo el principio de la ley construyen incluso sin permisos en los mismos humedales, dado que son terrenos, lagunas y bordes que tienen garantías naturales que pueden mejorar la plusvalía de la obra dado sus cualidades turísticas. Nuevamente el dinero humano contra la naturaleza, están cerca los casos de Punta Teatinos, Maitencillo, Tunquen, Laguna de Aculéo, Humedal de Batuco.
Tanto el rio Mapocho como el estero de Marga-Marga son acuíferos principales de dos ciudades importantes, ambos de cursos naturales anchos y sinuosos y biológicamente muy ricos fueron rectificados y encausados para poder construir ciudad, durante décadas las ciudades vaciaron los desechos sanitarios humanos en sus aguas ambos cuando alcanzan su caudal máximo histórico inundan sus ciudades y arrasan con puentes y estructuras.
Somos 8300 millones de seres humanos en 2025 y hace sólo cien años éramos 2000 millones. Hace cien años, 1925, Chile tenía 3,9 millones de habitantes, hoy tenemos 20 millones. Nuestra tendencia es a vivir en ciudades por tanto ocupamos intensivamente porciones de suelo, generalmente bosques y tierras agrícolas, como Santiago Metropolitano con 15.400 km2, 6v provincias, los mejores suelos de Chile central. Las proyecciones del INE para 2035 apuntan a que este porcentaje de chilenos que habitan las ciudades podría acercarse al 90%.
La Arquitectura real no es para nada neutral con el ambiente que rodea sus obras. La ausencia de esto es común en nuestra forma y resultados de la formación, cosa de ver las maquetas preciosas y aisladas de nuestros propios talleres. Pensamos más en los volúmenes que instalamos que en los impactos en el contexto elegido, salvo en cosas estructurales, de accesibilidad, cargas, precios, etc.
Al intentar el taller sobre “la ciudad comestible”, ARQUSm 2024, por primera vez se enfrentó la edificación como parte del bosque y pastizales primigenio que había en los terrenos y quebradas donde se inició la ciudad, con edificios de madera y cultivos tecnificados posibles en cada uno de los pisos de edificios de madera, que igual intentaban multiplicar, para la alimentación humana, el suelo original perdido.
Se obtenían en consecuencia mayores y mejores condiciones para la existencia de aves, insectos, hongos y vegetales, aumento de la oxigenación del aire, mayor humedad, menor temperatura urbana, soluciones a las islas de calor y por supuesto, un aporte significativo al control del calentamiento global, vale decir la edificación como una parte de la solución a problemas ambientales globales.
La convivencia en este artículo intenta reconocer que la arquitectura nos permite alguna convivencia con otros seres humanos, si no que incorporar, ojalá transversalmente, con seres del reino animal, reino vegetal y hongos, cada uno en su tamaño y características diferenciables. Por supuesto que los equilibrios no son inmediatos y son además relativos a dinámicas complejas en el tiempo, que la arquitectura no va a resolver por si sola, pero si va a intentar mediar positivamente como un elemento más, reconociendo que interrumpe volumétricamente y materialmente el espacio de todos los seres vivos que debiesen naturalmente convivir. El ser humano ha crecido exponencialmente en tan solo 200 años, la tendencia global es a vivir en ciudades algunas realmente enormes:
Cantón (70M), Yakarta (Indonesia)(35M), que superó a Tokio (Japón), seguida por Delhi (India) y Shanghái (China), destacando Asia como el continente con más megaciudades, aunque El Cairo es la excepción africana en el top. La lista que varía según la fuente y el año, incluye a Tokio, Delhi, Shanghái, Daca, São Paulo (22M) y Ciudad de México(25M), como gigantes urbanos, con un crecimiento acelerado en África y Asia. En total al 2025 40 ciudades del planeta albergan más de 10.000.000 de seres humanos
Hemos planteado el problema más no las soluciones, amortiguaciones, alternativas para que ocupación humana reduzca o morigere su impacto global, esta es una oferta de campo de desarrollo de ideas, pensamientos y propuestas para el mundo abierto y transdiciplinario de la arquitectura.
Msc. Ing. Pedro Serrano Rodríguez[2]
Académico e investigador del Departamento de Arquitectura y director de la Unidad de Arquitectura Extrema de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM). También es Socio de la Asociación Chilena del Espacio (ACHIDE), Fundador y presidente del Directorio Fundación TERRAM para el Desarrollo Sustentable, Fellow de Ashoka y Socio del Foro de Altos Estudios Sociales Valparaíso. Julio 2025.
Diciembre 2025
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