He aquí una pregunta difícil, el plan posterior a la Misión Artemisa plantea la posibilidad de construir estructuras y habilitar la ocupación humana, primero semi-permanente posteriormente permanente de partes de la superficie Lunar.
Tal vez lo más importante, que tarde o temprano surgirá con fuerza es el asunto de la propiedad. Lo más sensato en este asunto del espacio exterior, que muy poco hemos recorrido y tocado, sería aplicar un protocolo lunar que luego podría ser ampliado a protocolo marciano. Lo más cercano a esto, y que ha funcionado bien hasta ahora, es el Protocolo Antártico.
Antártica, me ha tocado el privilegio de ir cinco veces, varias hacia la zona polar y siempre allí me he imaginado que estamos en Plutón, hielo a unos 50 grados bajo cero, vientos catabáticos de hasta 200 km por hora sin ninguna muestra de vida orgánica, ni insectos ni bacterias ni pingüinos, ni gaviotas, solo poquísimos seres humanos de visita y en extremo equipados para no morir.
El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (o Protocolo de Madrid, datos INACH), firmado en 1991, rige desde 1998 para todos los países interesados, vence en 2048. Establece a toda la Antártida como una “reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia”. Prohíbe la explotación minera, regula el turismo y la investigación, y obliga a evaluar el impacto ambiental de toda actividad humana.
En esencia en el protocolo, la Antártica pertenece al planeta, no hay soberanía de nadie, sólo áreas de interés. Están prohibidas la armas y operaciones militares, mineras y extractivas. Cualquier ser humano puede ir a la Antártica, siempre que pueda llegar en paz y sobrevivir (tecnología adecuada), no hay pasaportes. Como ejemplo, lo que me(nos) enseñaron en el colegio sobre el territorio antártico chileno era básicamente mentira, Chile no tiene soberanía en dicho territorio, sólo PRESENCIA, apoyo a la ciencia, el conocimiento y la cooperación. Es más, el triángulo pretendido por Chile es casi el mismo solicitado por Argentina, casi el mismo que Gran Bretaña (por las Malvinas) y es área de interés para el Brasil, todas esas pretensiones de territorio terminan en Polo Sur donde está la estación Amundsen Scott de USA.
Por ejemplo, lo que más se conoce en la prensa y los textos de Chile es Isla Rey Jorge, de la Shetland del Sur, (King George III, nombre puesto por los británicos) es una isla pequeñita 80 x 30 km, casi al extremo norte de la península Antártica, 70% ocupada por el glaciar Collins. Sólo a una hora de vuelo en C130 desde Punta Arenas, no tiene nada de polar, es más, hoy está fuertemente afectada por el cambio climático.
Caminando un poco desde Teniente R. Marsh aeropuerto controlado por Chile he llegado a Base Frei, a 50 metros al este está Villa Las Estrellas, a 30 metros al norte esta la estación del INACH, Profesor Julio Escudero, 100 metros al sur está la estación de Rusia Bellingshausen, más la norte Estación Gran Muralla de China, Estación Carlini de Argentina, base Artigas de Uruguay, Estación Rey Sejong de Corea del Sur, Comandante Ferras de Brasil, Estación de verano Machu Picchu de Perú y estación Arctowsky de Polonia.
Vale decir, la Isla King George III es casi una pequeña sede de Naciones Unidas, NADIE es dueño ni ejerce soberanía, y todos están allí en tren de colaboración, cooperación y solidaridad, tras la ciencia y el conocimiento. Quien escribe estas líneas alguna vez me he paseado por buena parte de las estaciones, todos los ocupantes amables, desarmados, multiidiomas y colaborativos. Allí es cuando uno cree que la paz global es posible. Todos respetuosos y al alero del Protocolo de Madrid.
Este tipo de protocolo, acordado entre muchas naciones, ha logrado mantener la Antártica como un territorio, sin soberanías y dedicado a la paz, la colaboración y la ciencia de la Humanidad.
Por supuesto que en la Antártica hay intensiones de hacer minería, de usarla militarmente, de colocar servidores de IA, etc. Paro el protocolo la ha mantenido fuera de grandes conflictos.
Si lográsemos hacer un protocolo Lunar del estilo del Antártico, podría ser la Luna una área de interés para todos los terrestres dedicada a la paz, la ciencia, el conocimiento y la colaboración entre naciones. Aun nadie construye estaciones allí, pero estamos cerca, tal vez República popular China o los Estados Unidos de América, Rusia, Japón, India, Europa o algún consorcio de países algún día logren establecer hábitats o estaciones lunares visitadas por robots (lo más probable) o humanos, o algún día nos dará por extraer minerales, por lo pronto habrá que prospectar, sobrevivir, encontrar agua, materiales conformables, experimentar muchísimas cosas, que ojalá se hagan de modo colaborativo, en paz y en nombre de la humanidad.
Msc. Pedro Serrano Rodríguez
Académico Arquitectura USM
Director Unidad de Arquitectura Extrema USM
Socio ACHIDE Asociación Chilena del Espacio.
Miembro Foro de Altos Estudios Sociales de Valparaíso
Fellow de ASHOKA
Presidente Consejo Directivo Fundación TERRAM
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