¿Habitar la luna? – Columna Pedro Serrano

He aquí una pregunta difícil, el plan posterior a la Misión Artemisa plantea la posibilidad de construir estructuras y habilitar la ocupación humana, primero semi-permanente posteriormente permanente de partes de la superficie Lunar.

Tal vez lo más importante, que tarde o temprano surgirá con fuerza es el asunto de la propiedad. Lo más sensato en este asunto del espacio exterior, que muy poco hemos recorrido y tocado, sería aplicar un protocolo lunar que luego podría ser ampliado a protocolo marciano. Lo más cercano a esto, y que ha funcionado bien hasta ahora, es el Protocolo Antártico.

Antártica, me ha tocado el privilegio de ir cinco veces, varias hacia la zona polar y siempre allí me he imaginado que estamos en Plutón, hielo a unos 50 grados bajo cero, vientos catabáticos de hasta 200 km por hora sin ninguna muestra de vida orgánica, ni insectos ni bacterias ni pingüinos, ni gaviotas, solo poquísimos seres humanos de visita y en extremo equipados para no morir.

El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (o Protocolo de Madrid, datos INACH), firmado en 1991, rige desde 1998 para todos los países interesados, vence en 2048. Establece a toda la Antártida como una “reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia”. Prohíbe la explotación minera, regula el turismo y la investigación, y obliga a evaluar el impacto ambiental de toda actividad humana.

En esencia en el protocolo, la Antártica pertenece al planeta, no hay soberanía de nadie, sólo áreas de interés. Están prohibidas la armas y operaciones militares, mineras y extractivas. Cualquier ser humano puede ir a la Antártica, siempre que pueda llegar en paz y sobrevivir (tecnología adecuada), no hay pasaportes.  Como ejemplo, lo que me(nos) enseñaron en el colegio sobre el territorio antártico chileno era básicamente mentira, Chile no tiene soberanía en dicho territorio, sólo PRESENCIA, apoyo a la ciencia, el conocimiento y la cooperación. Es más, el triángulo pretendido por Chile es casi el mismo solicitado por Argentina, casi el mismo que Gran Bretaña (por las Malvinas) y es área de interés para el Brasil, todas esas pretensiones de territorio terminan en Polo Sur donde está la estación Amundsen Scott de USA.

Por ejemplo, lo que más se conoce en la prensa y los textos de Chile es Isla Rey Jorge, de la Shetland del Sur, (King George III, nombre puesto por los británicos) es una isla pequeñita 80 x 30 km, casi al extremo norte de la península Antártica, 70% ocupada por el glaciar Collins. Sólo a una hora de vuelo en  C130 desde Punta Arenas, no tiene nada de polar, es más, hoy está fuertemente afectada por el cambio climático.

Caminando un poco desde Teniente R. Marsh aeropuerto controlado por Chile he llegado a Base Frei, a 50 metros al este está Villa Las Estrellas, a 30 metros al norte esta la estación del INACH, Profesor Julio Escudero, 100 metros al sur está la estación de Rusia Bellingshausen, más la norte Estación Gran Muralla de China, Estación Carlini de Argentina, base Artigas de Uruguay, Estación Rey Sejong de Corea del Sur, Comandante Ferras de Brasil, Estación de verano Machu Picchu de Perú y estación Arctowsky de Polonia.

Vale decir, la Isla King George III es casi una pequeña sede de Naciones Unidas, NADIE es dueño ni ejerce soberanía, y todos están allí en tren de colaboración, cooperación y solidaridad, tras la ciencia y el conocimiento. Quien escribe estas líneas alguna vez me he paseado por buena parte de las estaciones, todos los ocupantes amables, desarmados, multiidiomas y colaborativos. Allí es cuando uno cree que la paz global es posible. Todos respetuosos y al alero del Protocolo de Madrid.

Este tipo de protocolo, acordado entre muchas naciones, ha logrado mantener la Antártica como un territorio, sin soberanías y dedicado a la paz, la colaboración y la ciencia de la Humanidad.

Por supuesto que en la Antártica hay intensiones de hacer minería, de usarla militarmente, de colocar servidores de IA, etc. Paro el protocolo la ha mantenido fuera de grandes conflictos.

Si lográsemos hacer un protocolo Lunar del estilo del Antártico, podría ser la Luna una área de interés para todos los terrestres dedicada a la paz, la ciencia, el conocimiento y la colaboración entre naciones. Aun nadie construye estaciones allí, pero estamos cerca, tal vez República popular China o los Estados Unidos de América, Rusia, Japón, India, Europa o algún consorcio de países algún día logren establecer hábitats o estaciones lunares visitadas por robots (lo más probable) o humanos, o algún día nos dará por extraer minerales, por lo pronto habrá que prospectar, sobrevivir, encontrar agua, materiales conformables, experimentar muchísimas cosas, que ojalá se hagan de modo colaborativo, en paz y en nombre de la humanidad.

Msc. Pedro Serrano Rodríguez
Académico Arquitectura USM
Director Unidad de Arquitectura Extrema USM
Socio ACHIDE Asociación Chilena del Espacio.
Miembro Foro de Altos Estudios Sociales de Valparaíso
Fellow de ASHOKA
Presidente Consejo Directivo Fundación TERRAM


* Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten, y no representan necesariamente el pensamiento del Departamento y la Universidad.

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María Cirano

Chile 🇨🇱
Arquitecta y Fotógrafa

El Ingeniero Comercial USM realizó un MBA en Control de Gestión en el Institut Léonard de Vinci.

Andy Carreño, Ingeniero Comercial de la Universidad Técnica Federico Santa María conoció a su actual señora -de nacionalidad francesa- en nuestra Casa de Estudios. Por ello, decidió emigrar a Francia, donde estudió un MBA en Control de Gestión en el Institut Léonard de Vinci. Cabe destacar, que en su época universitaria realizó una pasantía en La Bocconi, universidad ubicada en Milán.

Andy el 2016 decidiste comenzar una nueva vida en Francia, ¿cómo surgió esta idea y por qué en aquel país?

“En mi época universitaria me fui de intercambio a La Bocconi, universidad ubicada en Milán. Me enamoré de Europa y siempre quise volver. Además, conocí a mi actual señora francesa quien se encontraba de pasantía en la Universidad Técnica Federico Santa María.

Luego de finalizar mis estudios, decidí emigrar a Francia para estar con ella. No obstante, la gran dificultad de este cambio de vida ha sido el idioma aunque éste ha mejorado año tras año. Cursé una formación intensiva para aprender francés y posteriormente trabajé en una start up lo que me permitió obtener un mejor nivel escrito y oral de la lengua. Además, realicé un MBA en Control de Gestión en el Institut Léonard de Vinci.

Vivir en el extranjero ha sido una gran experiencia. Me reúno con una comunidad de chilenos para eventos claves, como lo son las Fiestas Patrias. También, los franceses me han acogido muy bien en los trabajos y han sido empáticos con mi llegada”.

Volviendo al pasado, ¿por qué decidiste estudiar en la Universidad Técnica Federico Santa María? ¿qué valoras de ser un exalumno de nuestra Casa de Estudios?

“Nací en Valparaíso y gran parte de mi familia estudió en la Universidad Técnica Federico Santa María. Por ello, decidí ingresar a dicha Casa de Estudios. Su prestigio e historia, la hace aún más única.

Por otra parte, me siento orgullo de ser parte de la comunidad sansana. He visto bastantes reportajes de exalumnos y de académicos que se destacan en un área en particular. Tengo excelentes recuerdos y lo que más me fascina es la infraestructura del edificio emblemático del Campus Casa Central Valparaíso.

La USM me entregó una formación sólida que nos lleva a ser excelentes profesionales, donde encontramos soluciones a todos los problemas. Además, contamos con una tremenda capacidad de adaptación”.

Por otra parte, estudiaste un MBA en Control de Gestión en el Institut Léonard de Vinci ¿cómo calificarías dicha experiencia?

“Fue una gran experiencia estudiar un MBA en Francia, donde mi objetivo fue conocer las finanzas internacionales y francesa. Allí conocí muchas personas de múltiples culturas e hice grandes contactos”.

 

Finalmente, ¿cómo te ves de acá a cinco años más? ¿cuáles son tus proyecciones profesionales?

“Me gustaría relacionarme más con la agricultura francesa. Además, mi proyecto a mediano plazo es ser asesor financiero de dicha industria en este país”.